Las imágenes nos hablan, las palabras dibujan, fotografían la realidad.
El idioma es cultura, imagen, ritmo y sonido.
Traducir requiere un profundo conocimiento del contexto y un dominio perfecto de las imágenes características de la lengua materna y de su cultura.
El interpretariado presupone intuición, empatía y rapidez de reacción.
Mi misión consiste en buscar el sonido y el ritmo adecuados y las imágenes precisas para lo que ustedes quieren comunicar.